viernes, 6 de septiembre de 2019

Reír y llorar

Vivo llorando, por las alegrías y por las tristezas que atraviesan mi vida. Es una forma muy linda y cómoda de expresarme, aunque se qué hay gente que no lo entiende y solo te encasilla en la tristeza o depresión.
Lo lindo del llanto es que siempre viene detrás de el una sonrisa, una carcajada y mejor aún, un abrazo.


Reír y llorar

Hay días que me despierto maldiciendo mi capacidad de llanto. Quiero ser un poco mas fuerte, un poco mas resuelta o incluso un poco mas desinteresada. Me enojo conmigo(mucho), porque siento que no se defenderme sin llorar, no se hablarte de lo que dolió sin llorar; no puedo contarte como estoy sin emocionarme, incluso cuando estoy feliz. Desde chiquita me retaba la maestra y yo apretaba fuerte los dientes para no llorar. A veces uno guarda memorias de dolor en el cuerpo, y necesita liberarlas cada vez que puede. Incluso existen personas, casi como si fueran una especie de curanderos del alma que te abren la canilla de las emociones sin darse cuenta, y vos soltás. Soltás lo que estaba trancado, incluso lo que no podías soltar solo. Obvio que es mucho mas lindo sonreír siempre. Nadie quiere estar llorando todo el día porque lo hace feliz. Lloras porque algún dolor tenes guardado. No te enojes contigo por eso. Podes, como podes, siempre un pasito mas adelante, y a veces pegas una derrapada fabulosa que te tira un par de escalones mas abajo, pero te volvés a levantar. NO te falta ni te sobra nada, sos perfecta. Incluso cuando estas triste, despeinada o pidiendo un abrazo. Sos perfecta con el dolor que ya soltaste, y el que todavía está haciendo chilenas en el sótano de vos misma porque no lo has podido vencer. Sos perfecta los miércoles que te despertás bailando y los que no podes con vos misma. Sos perfecta porque no te rendís, porque la vida a veces es un poco bruta, y vos le pones el pecho bien abierto, y dejas que pase. Sos perfecta sobre todo porque tu corazón esta vivo, late y te sostiene- y vos a veces sos tan pelotuda que te olvidas. Pero en algún momento del día apoyas la mano en el pecho y lo sentis- -Estoy acá. Hoy también pudimos.
Si tenes ganas de llorar, hacélo. Que nadie te prohíba lavarte el alma. Para llenar un recipiente de cosas bellas, primero tenemos que vaciarlo de todo lo que ya está pasado de fecha, de lo que dolió, de lo que no se pudo. Ya va a llegar un día lleno de sonrisas. Porque vos también te reís precioso. Incluso cuando nadie se da cuenta.

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