viernes, 7 de julio de 2017

Cuento : Barba Azul

Cuento : Barba Azul
Hay un trozo de barba que se conserva en el convento de las monjas blancas de las lejanas montañas. Nadie sabe cómo llegó al convento. Algunos dicen que fueron las monjas que enterraron lo que quedaba de su cuerpo, pues nadie  más quería tocarlo. La razón de que las monjas conservaran semejante reliquia se desconoce, pero se trata de un hecho cierto. La amiga de mi amiga la ha visto con sus propios ojos. Dice que la barba es de color azul, añil para ser más exactos. Es tan azul como el oscuro hielo del lago, tan azul como la sombra de un agujero de noche. La barba la llevaba hace tiempo uno que, según dicen, era un mago frustrado, un gigante muy aficionado a las mujeres, un hombre llamado Barba Azul.
Dicen que cortejó a tres hermanas al mismo tiempo. Pero a ellas les daba miedo su extraña barba de tono azulado y se escondían cuando iba a verlas. En un intento de convencerlas de su amabilidad, las invitó a dar un paseo por el bosque. Se presentó con unos caballos adornados con cascabeles y cintas carmesí. Sentó a las hermanas y a su madre en las sillas de los caballos y los cinco se alejaron a medio galope hacia el bosque. Pasaron un día maravilloso cabalgando mientras los perros que los acompañaban corrían a su lado y por delante de ellos. Más tarde se detuvieron bajo un árbol gigantesco y Barba Azul deleitó a sus invitadas con unas historias deliciosas y las obsequió con manjares exquisitos.
Las hermanas empezaron a pensar “Bueno, a lo mejor, este Barba Azul no es tan malo como parece”.
Regresaron a casa comentando animadamente lo interesante que había si- do la jornada y lo bien que se lo habían pasado. Sin embargo, las sospechas y los temores de las dos hermanas mayores no se disiparon, por lo que éstas decidieron no volver a ver a Barba Azul. En cambio, la hermana menor pensó que un hombre tan encantador no podía ser malo. Cuanto más trataba de convencerse, tanto menos horrible te parecía aquel hombre y tanto menos azul le parecía su barba.
Por consiguiente, cuando Barba Azul pidió su mano, ella aceptó. Pensó mucho en la proposición y le pareció que se iba a casar con un hombre muy elegante. Así pues, se casaron y se fueron, al castillo que el marido tenía en el bosque.
Un día él le dijo:
—Tengo que ausentarme durante algún tiempo. Si quieres, invita a tu familia a venir aquí. Puedes cabalgar por el bosque, ordenar a los cocineros que preparen un festín, puedes hacer lo que te apetezca y todo lo que desee tu corazón. Es más, aquí tienes mi llavero. Puedes abrir todas las puertas que quieras, las de las despensas, las de los cuartos del dinero, cualquier puerta del castillo, pero no utilices la llavecita que tiene estos adornos encima.
La esposa contestó:
—Me parece muy bien, haré lo que tú me pides. Vete tranquilo, mi querido esposo, y no tardes en regresar.
Así pues, él se fue y ella se quedó.
Sus hermanas fueron a visitarla y, como cualquier persona en su lugar, tu- vieron curiosidad por saber qué quería el amo que se hiciera en su ausencia. La joven esposa se lo dijo alegremente.
—Dice que podemos hacer lo que queramos y entrar en cualquier estancia que deseemos menos en una. Pero no sé cuál es. Tengo una llave, pero no sé a qué puerta corresponde.
Las hermanas decidieron convertir en un juego la tarea de descubrir a qué puerta correspondía la llave. El castillo tenía tres pisos de altura con cien puertas en cada ala y, como había muchas llaves en el llavero, las hermanas fueron de puerta en puerta y se divirtieron muchísimo abriendo las puertas. Detrás de una puerta estaban las despensas de la cocina; detrás de otra, los cuartos donde se guardaba el dinero. Había toda suerte de riquezas y todo les parecía cada vez más Prodigioso. Al final, tras haber visto tantas maravillas, llegaron al sótano y, al fondo de un pasillo, se encontraron con una pared desnuda.
Estudiaron desconcertadas la última llave, la de los adornos encima.
—A lo mejor, esta llave no encaja en ningún sitio.
Mientras lo decían, oyeron un extraño ruido… “errrrrrrrr”. Asomaron la cabeza por la esquina y, ¡oh, prodigio!, vieron una puertecita que se estaba cerran- do. Cuando trataron de volver abrirla, descubrieron que estaba firmemente ce- rrada con llave. Una de las hermanas gritó:
—¡Hermana, hermana, trae la llave! Ésta debe de ser la puerta de la misteriosa llavecita.
Sin pensarlo, una de las hermanas introdujo la llave en la cerradura y la hizo girar. La cerradura chirrió y la puerta se abrió, pero dentro estaba todo tan oscuro que no se veía nada.
—Hermana, hermana, trae una vela. Encendieron una vela, contemplaron el interior de la estancia y las tres lanzaron un grito al unísono, pues dentro había un lodazal de sangre, por el suelo estaban diseminados los ennegrecidos huesos de unos cadáveres y en los rincones se veían unas calaveras amontona- das cual si fueran pirámides de manzanas.
Volvieron a cerrar la puerta de golpe, sacaron la llave de la cerradura y se apoyaron la una contra la otra, jadeando y respirando afanosamente. ¡Dios mío! ¡Dios mío!
La esposa contempló la llave y vio que estaba manchada de sangre. Horro- rizada, intentó limpiarla con la falda de su vestido, pero la sangre no se iba.
—¡Oh, no! —gritó.
Cada una de sus hermanas tomó la llavecita y trató de limpiarla, pero no lo consiguió.
La esposa se guardó la llavecita en el bolsillo y corrió a la cocina. Al llegar allí, vio que su vestido blanco estaba manchado de rojo desde el bolsillo hasta el dobladillo, pues la llave estaba llorando lentamente gotas de sangre de color rojo oscuro.
—Rápido, dame un poco de crin de caballo —le ordenó a la cocinera.
Frotó la llave, pero ésta no dejaba de sangrar. De la llavecita brotaban gotas y más gotas de pura sangre roja.
La sacó fuera, la cubrió con ceniza de la cocina y la frotó enérgicamente. La acercó al calor para chamuscarla. La cubrió con telarañas para restañar la san- gre, pero nada podía impedir aquel llanto.
—¿Qué voy a hacer? —gritó entre sollozos—. Ya lo sé. Esconderé la llavecita. La esconderé en el armarlo de la ropa. Cerraré la puerta. Esto es una pesadilla. Todo se arreglará.
Y eso fue lo que hizo.
El esposo regresó justo a la mañana siguiente, entró en el castillo y llamó a la esposa.
—¿Y bien? ¿Qué tal ha ido todo en mi ausencia?
—Ha ido todo muy bien, mi señor.
—¿Cómo están mis despensas? —preguntó el esposo con voz de trueno. —Muy bien, mi señor.
—¿Y los cuartos del dinero? —rugió el esposo.
—Los cuartos del dinero están muy bien, mi señor.
—O sea que todo está bien, ¿no es cierto, esposa mía?
—Sí, todo está bien.
—En tal caso —dijo el esposo en voz baja—, será mejor que me devuelvas las llaves. —Le bastó un solo vistazo para darse cuenta de que faltaba una llave— . ¿Dónde está la llave más pequeña?
—La… la he perdido. Sí, la he perdido. Salí a pasear a caballo, se me cayó el llavero y debí de perder una llave.
—¿Qué hiciste con ella, mujer?
—No… no… me acuerdo.
—¡No me mientas! ¡Dime qué hiciste con la llave! —El esposo le acercó una
mano al rostro como si quisiera acariciarle la mejilla, pero, en su lugar, la agarró por el cabello—. ¡Esposa infiel! —gritó, arrojándola al suelo—. Has estado en la habitación, ¿verdad?
Abrió el armarlo ropero y vio que de la llavecita colocada en el estante supe- rior había manado sangre roja que manchaba todos los preciosos vestidos de se- da que estaban colgados debajo.
—Pues ahora te toca a ti, señora mía —gritó, y llevándola a rastras por el pasillo bajó con ella al sótano hasta llegar a la terrible puerta.
Barba Azul se limitó a mirar la puerta con sus fieros ojos y ésta se abrió. Allí estaban los esqueletos de todas sus anteriores esposas.
—¡¡¡Ahora!!! —bramó.
Pero ella se agarró al marco de la puerta y le suplicó:
—¡Por favor! Te ruego que me permitas serenarme y prepararme para mi
muerte. Dame un cuarto de hora antes de quitarme la vida para que pueda que- dar en paz con Dios.
—Muy bien —rezongó el esposo—, te doy un cuarto de hora, pero procura estar preparada.
La esposa corrió a su cámara del piso de arriba y pidió a sus hermanas que salieran a lo alto de las murallas del castillo. Después se arrodilló para rezar, pe- ro, en su lugar, llamó a sus hermanas.
—¡Hermanas, hermanas! ¿Veis venir a nuestros hermanos?
—No vemos nada en la vasta llanura.
A cada momento preguntaba:
—¡Hermanas, hermanas! ¿Veis venir a nuestros hermanos?
—Vemos un torbellino, puede que sea una polvareda.
Entretanto, Barba Azul ordenó a gritos a su mujer que bajara al sótano para decapitarla.
Ella volvió a preguntar:
—¡Hermanas, hermanas! ¿Veis venir a nuestros hermanos?
Barba Azul volvió a llamar a gritos a su mujer y empezó a subir ruidosa- mente los peldaños de piedra.
Las hermanas contestaron:
—¡Sí, los vemos! Nuestros hermanos están aquí y acaban de entrar en el castillo.
Barba Azul avanzó por el pasillo en dirección a la cámara de su esposa. —Vengo a buscarte —rugió.
Sus pisadas eran muy fuertes, tanto que las piedras del pasillo se desprendieron y la arena de la argamasa cayó al suelo.
Mientras Barba Azul entraba pesadamente en la estancia con las manos extendidas para agarrarla, los hermanos penetraron al galope en el castillo e irrumpieron en la estancia. Desde allí obligaron a Barba Azul a salir al parapeto, se acercaron a él con las espadas desenvainadas, empezaron a dar tajos a diestro y siniestro, lo derribaron al suelo y, al final, lo mataron, de) ando su sangre y sus despojos para los buitres.
Clarissa Pinkola Estés, en “Mujeres que corren con lobos”

0 comments:

Publicar un comentario

Etiquetas

11 Septiembre 1900 2014 2016 2017 2018 2020 8 de Marzo Aarón Sánchez Abandono Abogados Aborto Abrazos Abrecaminos Abrigo Abuelas Abuelos Abundancia Abuso sexual Accesibilidad Acciones Aceptación Acoso Actitud Actividad física Actores Actuar Adelante Adicciones Adiós Adolescencia Adoptar Adultos Aeropuerto África Agradecer Agua Águila Ahorro Ajedrez Albert Einstein Alcholismo Alcohol Alegría Alejandro Jodorowsky Alejandro Magno Alemania Alimentación Alma Alopecia Alquilar Alquiler Alumnos Alzheimer Ama de casa Amantes Amar Amarre Amén América Amigos Amistad Amor Amuletos Ana Frank Ancestral Ancestros Ancianos Ángeles Angelina Jolie Animales Ánimo Aniversario Anónima Anorexia Ansiedad Antártida Antepasados Antes y Después Antoine de Saint-Exupery Antoine de Saint-Exupéry Antonio Machado Año Nuevo Apartamento Apocalipsis Apple Aprender Aprendizajes Arabia Saudita Árbol de Navidad Árboles Arcángel Miguel Arcángeles Argentina Aristóteles Armonía Arte Arthur Ashe Artistas Asesinato Asiatica Asilo Astrología Ateo Austeridad Auto Autoestima Automóvil Avaricia Aventura Aves Avión Axel Ayer Ayuda Bailar Ballenas Barbijo Barcelona Basura Bebés Belleza Bendición Beneficios Besos Biblia Bicicleta Bill Gates Biografias Blanca Bob Carey Bob Marley Bodas Bombardeos Bomberos Bondad Boxeadores Brad Pitt Brasil Brillar Brindis Brujas Buda Budismo Buenas Noticias Bulgaria Bullying Burro Búsqueda Butano Cabala Caballero Cabello Cadenas Café Calefacción Calentamiento Global Calor Cambiar Cambio Climatico Camello Caminar Camino Espiritual Campañas Campesino Campo Cáncer Canciones Cancún Cantantes Cantar Cantinflas Capacidades diferentes Capitalismo Cara Carácter Cardiólogo Caridad Cariño Carlos Páez Vilaró Carlos Slim Carpintería Carro Carta Casa Casamiento Casos Casualidades Catolicismo Causalidades Causas Caza Celebración Celebridades Celos Celtas Cementerio Cenizas Cerebro Chakras Chamán Chamuel Charles Chaplin Chi Chicas Chile China Chismes Choque Cicatrices Ciegos Cielo Ciencia Cima Cine Cirujía Citas Clase Clima Coca Cola Cocaina Coche Coco Cocodrilo Coherencia Colaboración Colectivo Colibrí Colombia Comediantes Comics Comida Cómo hacer Compartir Compras Comprensión Comunidad Conciencia Conducir Confianza Confiar Conmovedores Consejos Constancia Consumismo Convivencia Coraje Corazón Coronavirus Corte de La Haya Corto Cortometraje Cosméticos Cosmos Costumbres Covid-19 Crear Crecer Crecimiento Creer Crianza Crisis Cristianismo Crítica Críticas Cruz Cuarentena Cuba Cubo de Rubik Cubrebocas Cuello Cuentos Cuentos Cortos Cuerpo Cuidados Culpabilidad Culpas Cultura Cumpleaños Cura Curación Curiosidades Dalai Lama Daño Dar Datos Debate Deberes Decir Deconstruir Dejar Delfines Dentistas Denzel Washington Deportes Deportistas Depresión Derechos Desafío Desamor Desaparecidos Desapego Desarrollo Desastres Descanso Deseos Despertar Destino Día Día contra la violencia hacia las mujeres Día de la Madre Día de los muertos Día de Todos los Santos Día del Amigo Día del Hombre Día del Niño Día del Padre Día Internacional de la Felicidad Día Internacional de la Mujer Día Internacional de la Música Día Internacional del Beso Día Internacional del orgullo LGTBQ Día Mundial de los Animales Diálogo Diario de una pasión Días Dibujos Dicha Diciembre Dientes Dieta Diezmo Diferencias Dificultad Dinero Diógenes Dios Dioses Discapacidad Discipulos Discriminación Discursos Disfraz Disfrutar Distancia Diversidad Docentes Doctor Dolor Dolores Don Quijote Donación de Órganos Donar Dormir Down Drogas Dudas Duelo Eclipse Ecología Economía Edad Edgar Allan Poe Eduard Punset Eduardo Galeano Educación Educar Efectividad Ego Egoísmo Ejercicio El Hombre Araña El Principito Electricidad Elvis Presley Embarazo Emociones Empatía Empleados Empleo Empoderamiento Emprendedores Empresarios Enamorarse Encuentros Enemigos Energía Enfermedades Enfermera Enfermería Engordar Enojo Enseñanzas Enseñar Entrenamiento Envasado Envases Envidia Ernesto "Che" Guevara Escritores Escuchar Escuela Esfuerzo Esopo España Espejos Espera Esperanza Espíritu Espíritu del Desespero Espíritu Intranquilo Espíritu Santo Espiritualidad Esposa Estados Unidos Estereotipos Estrés Estudiar Estudios Ética Evangelio Eventos Evolución Éxito Experimentos Fábulas Facebook Fallecidos Fama Familia Famosos Fantasía Fantasmas Fe Fechas Felicidad Felicitaciones Femenino Femicidio Feminicidio Feminista Feng Shui Festejos Fiestas Filosofía Fin de Año Final Finanzas Fincanciero Físico Fomentar Fotografía Fotos Francia Frases Frecuencia Frida Kahlo Frío Fuego Fuegos Artificiales Fuerza Fumar Futuro Gabriel García Márquez Gabriel Rolón Gafas Galletas Gandhi Gas Gastronomía Gato Gatos Gay Gemelos Generación Género Gente George Washington Gestos Gracias Graffitti Gratitud Grecia GreenPeace Griegas Guerra Guerrero Gustavo Cerati Hábitos Hablar Hacer Hambre Hechizo Hermanos Héroes Hijas Hijos Hindú Historia Historias Hogar Hollywood Hombres Homenaje Homosexualidad Hormigas Horóscopo Hospital Houdini Hoy Huevo Humanidad Humildad Humor Husain Bolt Ideas Iglesia Ignorancia Igualdad Iluminar Imagenes Imaginar Imposible Inclusión Increíbles India Indios Infancia Infierno Infografías Información Inglés Injusticia Inocencia Instrumentos Inteligencia Internet Intuición Inventores Inventos Invertir Invierno Ira Irma Italia Jaguar Jair Bolsonaro Jamaica Japón Jehová Jesús Jim Carrey JJOO John Lennon Jorge Bergoglio Jorge Luis Borges José Mujica Joseph Campbell Jovenes Juana de Arco Judaísmo Juegos Juegos Olimpicos Juguetes Justicia Juventud Juzgar Kant Kanye West Karma Kimbanda Kurt Cobain La Ballena Rosa La Naranja Mecánica Ladrón Laika Latinoamerica Laurel Lecciones Lectores Lectura Leer Legal Legislación Lenguaje Inclusivo Lentes León Letras Ley de Atracción Ley de Talles Leyendas Leyes LGTBQ Libertad Libros Limosna Limpieza Lista Literatura Llanto Llorar Lluvia Locura Logros Lorena Pronsky Los Andes Los Reyes Magos Lucha Luis Fernandez Lujo Lunes Luto Luz Machismo Macumba Madre Teresa de Calcuta Madres Madurar Maestros Mafalda Magia Magnates Maktub Mal Malo Maltrato Mamá Mandamientos Manicura Manos Mantenimiento Mantras Mañana María Madgalena Marido Mario Benedetti Martin Luther King Masaje Mascarilla Mascotas Masculinidad Masculino Matemáticas Material Maternidad Matrimonio Mayas Medicina Médicos Medio Ambiente Meditar Mejor Memes Memoria Mendigos Mensaje Positivo Mensajes Positivos Mental Mente Metafísica Metas Mexico México Michael Phelps Miedo Miel Miguel de Cervantes Milagros Militar Millonarios Mirada Misa Mitología Mitos Modas Monaguillo Monasterio Monjes Mono Moral Moralejas Motivaciones Motivos Movimiento Mudanza Muerte Muhammad Alí Mujer Mujeres Mundo Murales Música Musicos Namasté Nat Geo Naturaleza Navidad Negativo Negocios Negros Nelson Mandela Netflix Ni una menos Nick Vujicic Nietos Niñez Niños Noche Normas Noticias Novios Nunca Objetivos Objetos Obras Obstáculos Octubre Odio Ofender Ojo Ojos Opinión Oportunidades Optimista Oraciones Organización Orgasmo Oriental Ortega y Gasset Oscar Wilde Osho Osos Pachamama Paciencia Padres País Pájaros Palabras Pan Panda Pandemia Pañuelo verde Papá Papa Francisco Papa Juan Pablo II Papá Noel Parábolas Paracelso Paraguay Paraíso Paranormal Pareja Pasado Pascua Pasión Pastores Pato Patriarcado Paulo Coelho Paulo Freire Paz Paz interior Pecado Peces Pedalear Pegagogía Peleas Películas Pelo Pensar Perdonar Perfecto Periodistas Perros Perseverar Personajes Personas Perú Pesca Pesimista Pez Phyllis Theroux Piazzola Piel Pintores Pirotecnia Planchar Planeta Plantar Plantas Plástico Playa Plenitud Pobreza Poemas Poesías Poeta Policía Política Políticos Portugal Positivo Predicadores Prejuicios Premio Nobel Premio Nobel de la Paz Preocupación Presente Presidentes Prevención Príncipe azul Prioridades Problemas Productividad Profecías Profesiones Profesores Propósito Prosperidad Prostitutas Protección Protestas Proverbios Proyectos Psicología Psicólogo Psícologos Puentes Puertas Punta Cana Rabia Racismo Ramesh Rana Ratas Ratón Ratones Razones Realidad Realización Rechazo Recién nacidos Reconciliación Recuerdos Redes Sociales Reflexión Reflexiones Refranes Regalos Reglas Reiki Reir Relaciones Relatos Religión Remedios Rendirse Renunciar República Centroafricana Republica Dominicana República Dominicana Resiliencia Resistencia Respeto Restauración Restaurante Resurrección Revolución Reyes Rezar Ricos Riesgo Rio 2016 Riqueza Risas Robar Robin Williams Rock Rockefeller Rocky Balboa Románticas Ropa Rostro Ruda Rusia Sabiduría Sabios Sacerdote Sagrado Sahúmo Salmos Saltamontes Saltar Salud Salúd Saludar Salvar Samurai San Antonio San Benito San Cayetano San Cipriano San Expedito San Judas Tadeo San Martin de Porres San Valentin Sanar Sangre Santa Claus Santa Eduviges Santa María de Guadalupe Santa Muerte Santa Rita Santísima Muerte Santos Satanás Sátira Secretos Seguridad Semana Semana Santa Sencillez Sentimientos Sentir Seño Señora Separación Ser Seres queridos Serpientes Servir Sexo Sexualidad Shakespeare Shopping Significados Símbolos Síndrome de Down Síntomas Sioux Siria Sistema Situaciones Sobrepeso Sobrevivientes Sociedad Sociedad de consumo Sócrates Sol Soldados Soledad Solidaridad Soltar Soltería Soluciones Sonreir Sonrisa Soñar Sorididad Sorpresas Sortilegio Sostenibilidad Spiderman Spinoza Stan Lee Steve Jobs Stress Subestimar Sudáfrica Sueños Suerte Sufrimiento Suicidio Sultán Superación Supermercado Sylvester Stallone Tailandia Talento Tantra Tapabocas Tarde Tareas Tarot Técnicas Tecnología Teléfono móvil Temor Tendencias Tener Tenis Tentación Teorías Conspirativas Terapia Ternura Texto The Joker Tiburón Tiempo Tiernos Tierra Tips Tolerancia Tormenta Torres Gemelas Tóxicas Trabajo Tradiciones Tragedias Tranquilidad Tribus Tristes Tristeza Trucos Turismo Turquía Últimas Palabras Umbanda Unión Universidad de Harvard Universidad de Stanford Universo Uñas Uruguay Usain Bolt Usos Vacaciones Vacas Vacío existencial Valor Valorar Valores Varios Vecinos Vejez Velas Venezuela Venganza Venta Ventajas Verano Verdad Vestir Viajar Viajes Astrales Vibración Vida Videntes Videos Viejos Vikingos Vin Diesel Viñetas Violación Violencia Violencia de Género Violín Viral Virgen Virus Vitaminas Vivir Vocación Volar Voluntad Wedding Planner Whatsapp Will Smith William Colgate Yoga Zen Zeus