sábado, 20 de junio de 2020

La tóxica era yo

Mucho se habla en las redes sobre la gente tóxica. Hay una tendencia generalizada, falta de fundamente científico y distorsionada de la toxicidad psicológica. Todos tenemos defectos, estamos en la vida evolucionando y aprendiendo.

Si alguien es extremadamente demandante, poco empático, egoísta, arrogante, grosero o agresivo, debes aprender a poner límites.

Te vas a encontrar con personas a las cuales amas y que tienen estas características “tóxicas”. Padres, parejas, amigos, compañeros de trabajo y hasta tu mismo sin darte cuenta puedes ser “tóxico”. La única manera de no tener contacto con gente tóxica es aislarte del mundo.

Como primera opción, en vez de sacar a la gente tóxica de tu vida, prueba aprendiendo a colocar límites, a tener fortaleza para no caer en el juego de “otro” y sobre todo a reconocer tu propio lado tóxico. Cuando nos entendemos a nosotros mismos, nuestras debilidades y limitaciones podemos ser más compasivos con los demás. No es justificar las conductas negativas de los demás pero entender nos ayuda a no colocarnos en un espacio de víctima y a tener mayor comprensión del mundo que nos rodea

La tóxica era yo

Texto para reflexionar: La tóxica era yo

La tóxica era yo...
Sí, lo reconozco.
Iba por la vida empeñada en perfumar la mierda, fiel creyente de las segundas oportunidades y no solo de pareja sino de amistades que eran peor que serpientes.

Sí la tóxica era yo.
Por llamar primero,
por estar siempre.
Por dejarme de último en la fila de prioridades, por hacer por los demás lo que jamás nadie haría por mí.
Por creerme cuentos que a leguas se miraban que eran mentiras miserables.

Sí, la tóxica era yo...
Hasta que un día decidí volverme mala, y empecé por ser mi prioridad.
Cuando eso sucedió me convertí en la peor mierda que existe, para las personas que notaron que ya no eran prioridad.

Deje de correr ayudar.
Aprendí a decir no.
Le di a cada uno el mismo lugar donde estaba yo en su vida, y fue abrir los ojos para ver que nunca tuve el mismo valor que ellos tenían en la mía.

Aprendí a ser prioridad y así uno a uno fui perdiendo toda la gente inservible y sin valor de mi vida.

Inténtelo verá que bien se siente sacar la mierda de su vida.
Esto aplica a malos amores, familia, vecinos y malas amistades.
Aplique usted el "yo primero" y verá cómo se vuelve el malo de su cuento.

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