lunes, 21 de septiembre de 2020

Otra que “Era”

Julieta Del Pino salió de trabajar el viernes a la noche y “apareció” el sábado, enterrada en el patio de la casa de su ex pareja, Cristian Romero, quien además tenía ropa de ella en su auto.
La autopsia revelará si fue violada antes de morir.
¿Por qué esta piba y tantas tienen que despedirse de este mundo con la carne desgarrada, viendo la cara de estos mierdas?
¿Por qué tenemos que sufrir de esta manera?
¿Por qué cubiertas de cemento, mal enterradas en patios y baldíos?
O a la intemperie, directamente.
EL cuerpo pudriéndose.
Mi vieja calentando comida para nadie.
Llorando de impotencia mientras escucha “Señora cálmese”.
Está todo en manos de la Justicia.
¿Qué Justicia?
¿Qué manos?
¿Qué calma?
Yo quiero gritar.
Quiero exigir el respeto que nos deben porque el asunto no es si ELLA cruzaba las vías del tren siendo de noche.
O si las cámaras de seguridad la tomaron pasando por la puerta de un “club” .
Si el jean de la foto que circula es ajustado y provoca.
Acá señores, lo que pasa, es que los perros de la policía encontraron su ropa interior en una casa abandonada. Y que al llegar al domicilio del sospechoso se fueron encima del auto donde encontraron más prendas.
Que el sospechoso se negaba a abrir la puerta.
Que hubo que entrar por la fuerza y que esos mismos perros, siguieron hasta el fondo para encontrar la tierra removida con cemento.
ESO pasa.
ESO, importa.
“Mirá, mirá qué linda era” me escriben las mujeres de Berabevú.
Y lloro de impotencia porque otra vez, otra más.
Otra que “Era”.
Que fue.
Que no va a cumplir los veinte años.
Ni veintiuno.
Ni nada.
Otra que no será, nunca más, por el horror que está siendo.


femicidio


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