sábado, 10 de abril de 2021

Llamado de Jesús de la Misericordia a su pueblo fiel. Mensaje a Enoch.

"¡HUMANIDAD PECADORA, SOY VUESTRO JESÚS DE LA MISERICORDIA, QUE ESPERA POR VOSOTROS HASTA LA CONSUMACIÓN DEL ÚLTIMO SEGUNDO; OS ESTOY ESPERANDO CON MIS BRAZOS ABIERTOS, PORQUE BIEN SABÉIS QUE NO QUIERO VEROS MORIR ETERNAMENTE!"

Llamado de Jesús de la Misericordia a su pueblo fiel. Mensaje a Enoch

Llamado de Jesús de la Misericordia a su pueblo fiel. Mensaje a Enoch.

Pueblo mío, mi Paz sea con vosotros.

Hijos míos, días aciagos estáis ya viviendo, las malas noticias os acompañarán por vuestro paso por el desierto de la purificación. Soy vuestro Jesús de la Misericordia, que con los brazos abiertos espera el regreso de las ovejas perdidas. Corred hijos pródigos, no dejéis para el último momento vuestra conversión, porque quizás ya no podréis alcanzar la Barca de mi Misericordia. Nunca antes se había visto tanta maldad y tanto pecado en la tierra, como sucede con esta generación de estos últimos tiempos; pecado y maldad que atemoriza hasta los mismos infiernos.

En esta generación es donde más almas se han condenado y seguirán condenándose por el modernismo, la apostasía, y ante todo por el alejamiento de Dios. A medida que pasan los días la maldad y el pecado se intensifican, pecar se volvió una costumbre para esta humanidad ingrata. Es por esto, que estoy derramando mi Misericordia más abundantemente, esperando que la inmensa mayoría de la humanidad despierte y vuelva al Amor y Misericordia de Dios. Me duele y entristece ver cómo las generaciones que van naciendo y creciendo vienen ya marcadas con el sello de la maldad y el pecado; la falta de amor y de caridad de los hombres de estos últimos tiempos, es una afrenta a mi Amor y Misericordia.

Los valores morales y espirituales están en decadencia por la falta de amor, diálogo, comprensión y ante todo por la falta de Dios en la mayoría de los hogares y familias. Sufro viendo esta realidad en muchas familias de hoy, donde los pastores del hogar no están asumiendo con responsabilidad y compromiso, el don sagrado de amar, guiar y educar a sus hijos, conforme a la enseñanza y cumplimiento de mis Santos Preceptos. Mi Decálogo de Amor es olvidado y quebrantado a diario por la inmensa mayoría de la humanidad; es por esto, por lo que los hogares, familias y sociedades, hoy van a la deriva. La falta de amor y de Dios, en el corazón de esta humanidad es la causa de la decadencia moral y espiritual. Mis Santos Preceptos son el Decálogo de Amor, son la Ley que Dios os dio para que pudierais vivir en armonía con El, y con vuestros hermanos. El no cumplimiento de mis Preceptos es el causante hoy, de tanta maldad, pecado e injusticia.

¡Volved a Mí, humanidad ingrata y pecadora; retomad pastores de mi Iglesia y pastores del hogar, la enseñanza y cumplimiento de mis preceptos; para que el pecado y la maldad, dejen de reinar en este mundo! Humanidad pecadora, soy vuestro Jesús de la Misericordia, que espera por vosotros hasta la consumación del último segundo; os estoy esperando con mis brazos abiertos, porque bien sabéis que no quiero veros morir eternamente. ¡Apresuraos, porque los segundos de mi Misericordia se están agotando; y lo que viene después de mi Aviso y Milagro, es mi Justicia y ella, no conoce de misericordia. Hijos pródigos no temáis, si os arrepentís de corazón de vuestros pecados y volvéis a Mí, os aseguro que os perdonaré y no volveré a recordar vuestros pecados por muy grandes que estos sean. No olvidéis que soy más Padre que Juez; corred pues, para que podáis alcanzar la Barca de mi Misericordia.

Vuestro Padre, Jesús de la Infinita Misericordia.

Dad hijos míos a conocer mis mensajes de salvación, a toda la humanidad.

Enoch.

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