sábado, 1 de agosto de 2020

Saltá, carajo, saltá

No. Soltar ya no alcanza.
Cuando las cosas se pusieron jodidas,
soltando te quedás corto.
Te quedás corta.
Te toca saltar.
Es hora de pegar un estirón más grande
y animarte a cambiar tu historia.
Saltá de una buena vez.
Saltá.
Empezá bailando tu propio tango.
Juega el juego de tu vida
marcando tus propias reglas.
Y esta vez no te hagas trampa.
Que se sume el que quiera, pero tu resérvate
el derecho de admisión.
A partir de ahora comé amor.
Purgate el corazón.
Vuelve a armar la lista de invitados
de tu propia fiesta e invitá sólo
a los que quieres que estén.
Borrá del mapa a los que te hacen bulto
y te ocupan espacio.
Reconstruye tu mundo otra vez,
que nadie eligió dónde nacer
pero tu puedes elegir dónde vas a vivir.
Haz de tu casa y de tu cuerpo
un templo sagrado.
Cuidate más que a nada en el mundo.
Ya sabés que eres la única persona
con la que vas a llegar hasta el final.
Saltá.
Pon los huevos arriba de la mesa
y preguntate si esto que estás viviendo
lo elegiste tu o eso te eligió a ti.
Si éste sueño es tuyo
o alguien te lo vendió mientras dormías.
Hacé lo que te diga tu corazón.
Pegate ese salto al vacío, que vienes postergando
hace años, que lo peor que puede pasarte
es que se te tropiecen las patas,
hasta que te pares otra vez.
Otra vez dónde quieres.
Elige.
Elige cómo querés vivir.
Qué quieres decir y con quién querés estar.
Anímate porque nadie volvió nunca para tener una oportunidad más.
Es ahora.
Juegatela.
Da vuelta el bolso, quedate con lo que te sirve
y todo lo otro tiralo bien a la mierda.
Tirá.
Rompé.
Construye tu el mundo que dices querer.
Dí te amo.
Pide perdón.
Agradecé.
Gritá lo que sientes.
No esperes más.
El tiempo devora y no te devuelve un carajo.
El tiempo se lleva todo, incluso el tiempo.
Dejá de fingir que sueltas tonterías
y pegá el salto mortal.
Sacate la careta de una puta vez
y animate a ser quien eres.
Le guste al que le guste.
Tirá esos tacos a la mierda.
Desajustate la corbata.
Que para saltar, tienes que hacerlo
en cuero y en patas.
Quemá esa mochila del pasado.
Despedite de todo lo que ya no te sirve y saltá.
Agarrá todo lo que te dolió hasta ahora.
Agarralo, bien fuerte, de la mano
y cuando pegues el salto, abre bien los ojos.
No los cierres.
Así vas a verlos caer uno por uno.
Abre la mano y que se pudra.
Que caiga lo que tiene que caer.
Tu sólo tenés que saltar.
Saltá, carajo.
Saltá.

Texto de Lorena Pronsky

salto en paracaidas

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